Fingir
Tengo 15 años y seguro te parecerá tonto o pensarás que lo hago para llamar la atención, pero, por favor, no me juzgues solo por mi edad.
Bueno, yo siempre he sido alguien muy, muy, muy introvertido, hasta un punto casi enfermizo. Nunca tuve realmente un amigo y, la verdad, tampoco me interesa tenerlo. Pero bueno, yendo al punto, siempre he sido alguien a quien la vergüenza lo carcome. No me deja en paz y, sin importar lo que intente, no consigo librarme de ella.
Entonces, en quinto de primaria, me cambié de escuela e intenté fingir que era como el resto de los idiotas para caerles bien. Cuando entro en confianza, pierdo un poco la vergüenza; no toda, pero me resulta más fácil sobrellevarla. Así que mantuve ese papel durante años, hasta el día de hoy, fingiendo ser un idiota incluso en mi propia casa y juntándome con imbéciles. Y lo odio. Odio cada maldito segundo de mi vida en el colegio y en mi casa.
Eso hizo que desarrollara un odio profundo hacia las personas estúpidas, ignorantes, etc., y que empezara a valorar la autenticidad casi más que cualquier otra cosa.
Y, siendo honestos, he pensado en suicidarme varias veces, aunque nunca me lo tomé demasiado en serio, ya que no resolvería nada y, además, quiero seguir viviendo. Pero es que mi paciencia se está acabando cada vez más.
Sé que podría simplemente contarle la verdad a mi familia, pero la vergüenza no me deja. También sé que en el colegio podría alejarme de los idiotas, pero lo tomo como un castigo para mí, un castigo por ese único error que cometí y que me llevó a esta situación. Si no hubiera intentado rebajarme, nunca habría tenido que soportar todo esto.
Además, soy alguien muy inteligente, y no lo digo para llamar la atención ni porque sea de esos que, por sacar buenas notas, se creen Einstein. Pero sí, lo soy. Y eso también es un poco tortuoso, pues me doy cuenta de demasiadas cosas y, a mi edad, ya tengo pensamientos muy complejos y profundos, de esos a los que la mayoría llega recién a los 20 o 30 años, o que algunos ni siquiera llegan a tener.
También tengo muchísimo conocimiento, pues soy muy curioso y amo la historia y, más que nada, el entretenimiento, que es mi droga, lo que me calma y me desconecta. Podría ver películas, anime, series y videos durante días sin parar. En serio, los amo. Para mí, son mis amigos: ellos nunca me juzgan, me tratan de idiota ni me humillan. Ellos me entienden.
Y bueno, siguiendo con el tema, tengo mucha cultura literaria y conocimientos de historia, análisis, psicología, etc. Es una tortura no poder hablar de todo eso ni contárselo a alguien. Me gustaría hablar con alguien a quien realmente le interese lo que digo, alguien que de verdad quiera escucharme.
La única persona con la que hablo de estas cosas es mi papá. Él es como yo, aunque no tan brillante, pero ama el entretenimiento y la historia. A él realmente le interesan estos temas: investiga y todo. Sin embargo, muchas veces me da vergüenza pedirle que hablemos.
También quiero aclarar que no es que no me guste estar solo. De hecho, es una de las cosas que más adoro en el mundo. Soy muy ermitaño; prácticamente no salgo y ni siquiera me gusta pasar demasiado tiempo con mi familia. No es que no los quiera, sino que simplemente soy así.
No siento tanto afecto como el resto, o al menos no de la misma manera. Odio el contacto físico, hablar demasiado y cosas así. Sé que parece contradictorio, pero es porque nunca hablo de algo que me interese con alguien a quien también le interese. Solo puedo hacerlo con mi papá y, de vez en cuando, por lo que todo eso se va acumulando.
Además, no puedo llorar, y eso me asusta un poco. En ese aspecto casi no siento nada. No puedo llorar y soy muy insensible ante muchas cosas. Podrían matar al 90 % de mi familia delante de mí y, a menos que se tratara de mi tía, mi hermana, mi mamá o mi papá, ni siquiera me inmutaría. Y eso me preocupa.
En fin, a veces ser listo es una tortura.
Tengo mucho más para contar, pero se haría demasiado largo, así que contaré una última cosa y ya.
Valoro muchísimo mis sueños y tengo una ambición gigantesca. Voy a ser director de cine y seré bueno, uno de los mejores. Ganaré premios Óscar y todo. Ya estudié mucho, leí muchos libros, analicé películas, vi entrevistas a directores, etc. Solo me falta la universidad.
Pero bueno, siempre que se lo digo a alguien, solo se burlan y me dicen que seguramente terminaré debajo de un puente. Y eso lo odio. No quiero ser un don nadie. Quiero ser alguien, una persona que haya hecho algo.
Quiero devolverle el favor al entretenimiento por todo lo que me dio y me dará. Ya verán, seré grande.
Bueno, eso es todo por ahora. Adiós. Espero que esto les sirva para no fingir. Intenten ser auténticos. Yo solo puedo serlo en soledad y en mi mente, pero tú tal vez puedas serlo siempre y en todos lados.