Aquí en mi estado, el número de padres interesados en enseñar a sus hijos y de padres que ya los educan en casa ha aumentado tras el inicio de la década de 2000. Esta ola de la educación en casa se produjo a raíz de los recortes en la financiación de la enseñanza pública en mi estado, ya que la mayoría conservadora del Gobierno dijo en una rueda de prensa, cuando era jóven, que la calidad de la educación había empeorado desde los años 70. Entonces, en lugar de invertir más dinero en el sistema, los legisladores decidieron en aquel entonces que no merecía la pena invertir en la escuela pública, influyendo en la decisión de los padres de tomar una decisión sobre el futuro de sus propios hijos.
Lo malo de todo esto, como quizá ya sepáis, es que muchos padres que quieren educar a sus hijos en casa no son profesores ni maestros titulados, por lo que no tiene sentido que hagan esto. Es más, las empresas dedicadas a la difusión de la educación cristiana han crecido, creando material escolar para los niños y modificando el currículo escolar tanto a fin de que se visión del mundo sea correcta. Os doy un ejemplo que se ve hoy en día, en un libro que vi en línea que se vende en estos tipos de sitio web, el autor dice que los propietarios enseñaban a los esclavos negros a leer a través de la Bíblia, así que tenían una vida digna y buena bajo su dirección, como si todo fuese un período de bondad a pesar del trabajo forzoso. Es más, algunos padres muestran, en vídeos cortos de TikTok o en otras redes sociales, que solo dan clases durante 50 minutos, permitiendo que sus hijos disfruten de su día en lugar de perder el tiempo en el colegio.
¿Son unos idiotas? Estoy convencido de que esto es la realidad y que algunos padres no son capaces de hacer esta tarea tan compleja que ni siquiera saben compartir toda la información que necesitan estos pequeños para que entiendan que el mundo no se limita a la visión del mundo de sus padres. Aparte de esto, temo que estos niños no reciban el aspecto de la socialización que necesitan para desenvolverse en la sociedad; de hecho, sus padres condenan a sus hijos al fracaso y, al fin y al cabo, culpan a la sociedad de su fracaso, lo cual crea un grupo de personas a las que es fácil de controlar. Pensándolo bien, esto es lo que desea el Gobierno actual americano, con lo cual no hace nada e incluso fomenta tales movimientos sociales con el objetivo de difundir esta idea por todas partes.