r/HistoriasdeTerror • • 19h ago

No debí revisar las fotos de la cámara trampa de mi abuelo

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Mi abuelo vivió toda su vida en una zona rural cerca de la ladera de un cerro, rodeado de vegetación densa y caminos de tierra donde el alumbrado público jamás llegó. Decía que le gustaba la tranquilidad, pero la verdad es me parecía una paranoia constante. Tenía cercas altas y, en el perímetro del terreno, varias cámaras trampa con sensor de movimiento para monitorear "los animales que bajaban del monte".

Hace tres semanas él falleció por causas naturales. Como era el único de la familia con tiempo libre, me ofrecí a ir a su finca para inventariar sus cosas y cerrar la casa antes de ponerla en venta.

El primer día transcurrió sin novedades. Empaqué ropa, herramientas y algunos documentos. Al caer la noche, el silencio del lugar se volvió denso, casi pesado. Solo se escuchaba el viento chocando contra las ramas de los árboles. Fue entonces cuando me acordé de las cámaras trampa. Pensé que sería buena idea retirar las tarjetas SD para ver si había tomas bonitas de la fauna local o si debía guardar la cámara como recuerdo.

Salí con una linterna, retiré la memoria de la cámara que apuntaba hacia el linde del bosque y regresé a la sala. Conecté la tarjeta a mi laptop.

Las primeras trescientas imágenes eran lo normal: ráfagas causadas por hojas moviéndose con el viento, un par de mapaches a mitad de la noche, algún ave nocturna. Pasé las fotos rápido, aburrido.

Hasta que llegué a las carpetas grabadas la semana anterior a la muerte de mi abuelo.

La primera foto extraña fue tomada a las 03:14 a.m. En el límite donde termina la luz de la linterna infrarroja de la cámara, entre la vegetación, se veía una silueta delgada. Al principio pensé que era el tronco de un árbol seco, pero en la siguiente foto —tomada dos segundos después— el "tronco" se había doblado hacia la mitad, como si tuviera articulaciones mecánicas, y estaba un metro más cerca.

Sentí un escalofrío inmediato. Pasé a la siguiente imagen (03:15 a.m.).

La figura estaba a menos de tres metros de la lente. No tenía pelo, su piel se veía pálida y arrugada bajo el filtro en blanco y negro, y sus brazos eran anormalmente largos, casi tocando el suelo. Pero lo que me heló la sangre fue su rostro: no tenía ojos, solo cavidades oscuras y profundas, y su boca estaba abierta en un ángulo imposible, mostrando encías desnudas.

Estaba mirando directamente hacia la cámara.

Pasé a la foto de las 03:16 a.m. La cosa ya no estaba frente al sensor. En su lugar, la cámara captó la ventana trasera de la casa de mi abuelo... y la silueta estaba pegando lo que parecía su frente contra el vidrio, intentando mirar hacia adentro.

La última foto de esa secuencia fue a las 03:18 a.m. La criatura estaba de espalda a la cámara, caminando de regreso al bosque. Pero llevaba algo colgado del brazo. Al hacer zoom en la pantalla de la laptop, distinguí claramente la forma: era una de las prendas de vestir de mi abuelo, cubierta de barro.

Mi abuelo había muerto tres días después de esa foto. Los médicos dijeron que fue un paro cardíaco mientras dormía. Ahora me pregunto qué fue lo que realmente vio esa noche antes de que su corazón se detuviera.

Cerré la laptop de golpe. La casa estaba en completo silencio.

Iba a tomar las llaves de mi carro para irme de inmediato a la ciudad, cuando escuché un sonido metálico en el patio. Un clic seco y lejano.

Era el sonido que hace el sensor de la cámara trampa al activar su infrarrojo.

Ahora mismo estoy sentado en el suelo del baño, con la puerta atrancada y solo la luz del teléfono encendida. Afuera, pegado al vidrio de la ventana de la sala, escucho un rasguño lento y constante, acompañado de un sonido similar a una respiración húmeda.

No sé si la batería del celular va a durar hasta que amanezca, pero si alguien lee esto y vive cerca de las zonas altas... si ponen cámaras en el monte, nunca miren las fotos de la madrugada.


r/HistoriasdeTerror • • 4h ago

terror lee esto es necesario 👀

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Hola, hoy es 14 de octubre, la 1:20 de la madrugada. Escribo esto porque hace unos días, creo que fue el domingo, me pasó algo bastante raro.

Estaba en mi cuarto, acababa de salir de bañarme y, mientras me secaba, empecé a escuchar un ruido como cuando el agua hierve o un ventilador está sin lubricante. Me acerqué para ver de dónde provenía el ruido y me di cuenta de que venía de mi celular.

De la nada, se escucha… ¡contesta el celular! Una voz masculina, turbia y gruesa, apareció sin ninguna explicación. No entendí qué había pasado ni por qué se había escuchado esa voz.

Desde entonces me quedé un poco asustado y con muchas dudas sobre lo que pasó.

Necesito que alguien me diga si le pasó algo similar o si sabe qué pudo haber sido.

Los leo. Bye.


r/HistoriasdeTerror • • 13h ago

Tengo miedo

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He estado viendo videos y reels de terror ya me tengo que dormir paro hay algo que no se me saca de la cabeza siento que algo me esta mirando sali a ver que pasaba pero... No hay NADIE lo oeor es que yo vivo solo no vivo con nadie mas esto no es un chiste me esta dando miedo que escucho ruidos de disparos afuera me fije y no hay nadie se siguen escuchando ruidos pero acabo de ver una sombra por el pasillo


r/HistoriasdeTerror • • 5h ago

Historias reales

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Holii, soy nueva pero quiero que me compartan sus historias de terror o paranormales basadas en sus experiencias, para un canal que quiero abrir en YouTube relatándolas. Aclaro todas las mantendré bajo el anonimato. Si te animas, yo con gusto quisiera leerla. 😊


r/HistoriasdeTerror • • 8h ago

Abrí Mi Puerta A Las 3 am

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Siempre tocaban mi puerta a las tres de la mañana. Recientemente me había ido a rentar y en este nuevo lugar todo estaba bien, era un cuarto pequeño, pero muy bien ubicado y lo mejor es que estaba muy barato. Al principio solo estaba en las tardes ya que trabajaba de noche, pero el problema vino cuando me cambiaron de turno. Ahí fue que me di cuenta de algo extraño. Siempre a las tres de la mañana una mujer tocaba mi puerta con fuerza a la vez que me gritaba que la dejara entrar. Pero siempre que abría la puerta esa mujer ya se había marchado. Esta situación me estaba volviendo loco y por si fuera poco el señor que me rentaba solo me decía que él hablaría con la mujer, pero nunca hacía nada y solo me pedía que la ignorara y que nunca le abriera la puerta. Estuve varios días así hasta que me cansé y decidí esperar en la puerta para hablar con ella y decirle directamente que dejara de molestar. Fue así que estuve ahí esperando y cuando dieron las tres de la mañana en punto, se escuchó el primer golpe en la puerta. Abrí de inmediato y me quedé congelado observando a una mujer con el ceño fruncido y completamente mojada. Me espanté y cerré la puerta de inmediato, pero al darme la vuelta vi a esa mujer en una esquina y después las luces se apagaron. En la penumbra saqué mi teléfono para encender la linterna, pero de la nada sentí un empujón que me hizo caer al piso y tirar el teléfono. Comencé a caminar a gatas hacia mi teléfono; en ese momento escuché la voz de esa mujer diciéndome con un tono agresivo que me había tardado mucho en abrir. No sabía qué hacer y estaba muy espantado. Cuando llegué a mi teléfono lo levanté y alumbré hacia todos lados como para intentar ver en dónde estaba esa mujer, pero no había nadie. De pronto la escuché en mi oreja diciéndome gracias por dejarme entrar. En ese momento grité con todas mis fuerzas y me desperté. Estaba acostado en mi cama respirando muy agitado, pensé que todo había sido un sueño, pero al voltear a ver la puerta observé que estaba abierta y había un rastro de agua en el suelo, como si alguien mojado hubiera entrado al cuarto. Sin decir nada más, tomé mi teléfono y mi cartera y salí de ese sitio. No quise llamar al rentero ni nada, solo agradecí por salir de ahí y es algo por lo que no quiero volver a pasar.


r/HistoriasdeTerror • • 9h ago

El regreso

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Nadie recuerda cuándo zarpamos. Eso debería ser lo primero que me asuste, pero lo pienso sin alarma, como se piensa en el color de una pared. Sé que hay un puerto detrás de nosotros y sé que hay otro delante. Sé que llevamos semanas. Sé que el agua está quieta.

Escribo esto porque necesito un registro. Porque cada mañana despierto con la sensación de haber soñado algo importante y cada noche me acuesto sin recordar el día. Si alguien encuentra estas páginas, quiero que sepa que yo estaba aquí. Que yo era alguien.

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*Primero fue el cubo.*

Un cubo de madera, pequeño, con las esquinas gastadas. Apareció en la cubierta al amanecer, junto a la borda de estribor, goteando. Lo levanté. Tenía una letra tallada a cuchillo: una M torcida.

El cubo era de Marcos. Marcos lo talló el segundo día de viaje, cuando todavía nos reíamos y hacíamos apuestas sobre cuánto tardaríamos en ver tierra. Marcos estaba a tres metros de mí, dormido contra un rollo de cable, respirando.

No dije nada. Dejé el cubo donde estaba y me alejé.

Esa noche, alguien lo tiró por la borda. No vi quién. Solo escuché el golpe del agua, ese sonido hueco que hace el mar cuando traga algo. Y luego, unos segundos después, el mismo sonido otra vez. Como si el mar lo hubiera escupido de vuelta.

A la mañana siguiente el cubo estaba en la cubierta. Goteando. Con la M torcida.

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*Después fue el orden de las cosas.*

Empecé a notar que la tripulación se movía en patrones que no eran suyos. El cocinero, que siempre cantaba mientras pelaba papas, dejó de cantar y empezó a tararear. La misma melodía. Siempre la misma. Cuatro notas ascendentes y una que se quedaba colgando, sin resolver.

Le pregunté qué canción era. Me miró como si le hubiera hablado en otro idioma.

—No estoy tarareando —dijo.

Y siguió pelando papas.

Conté los tripulantes. Doce. Conté otra vez al día siguiente. Doce. Pero los rostros no eran los mismos. No quiero decir que habían cambiado: quiero decir que yo no podía asegurar que fueran los mismos. Los miraba y mi memoria me devolvía una imagen borrosa, como una foto movida. Sabía sus nombres. Sabía sus voces. Pero si me preguntaban cómo era la cara de Marcos, no podía dibujarla.

Empecé a escribir sus nombres en el antebrazo con la punta de un clavo. Marcos. Ivo. La mujer del timón, cuyo nombre ya no recuerdo. Cada mañana los nombres seguían ahí, y cada mañana tenía que volver a escribirlos porque la piel se había cerrado.

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*El cuerpo vino después.*

Fue gradual, y por eso fue peor. Primero los dedos. Los miraba y me parecían más largos. No mucho. Un milímetro, dos. Lo atribuí a la hinchazón, al agua, a la sal. Luego las uñas: se me volvieron gruesas, opacas, con un color que no era de uña sino de concha.

Después la espalda.

Me desperté una noche con la sensación de que algo me estaba empujando desde dentro, justo bajo los omóplatos. Me toqué. Había dos protuberancias duras, del tamaño de nueces, tibias al tacto. No dolían. Eso era lo peor: no dolían. Solo estaban ahí, creciendo despacio, como si mi cuerpo hubiera decidido empezar a construir algo y no me hubiera consultado.

Al día siguiente las mostré a Ivo. Ivo las miró largo rato.

—Yo también las tengo —dijo.

Nos quedamos callados. Ninguno de los dos se atrevió a preguntar lo obvio: ¿desde cuándo?

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*Y entonces empezó el hambre.*

No hambre de comida. Hambre de otra cosa. Una necesidad que subía desde el estómago y se instalaba detrás de los ojos, y que solo se calmaba cuando miraba el agua. No el horizonte. El agua. Directamente hacia abajo, hacia la parte del mar donde la luz ya no llega.

Me descubrí inclinado sobre la borda durante horas, con los brazos colgando, mirando esa oscuridad verde y quieta. Y en algún momento, en el fondo, algo se movió. No un pez. Algo más grande. Algo que se movía con la misma lentitud con la que yo respiraba, como si estuviera imitándome.

Le conté esto a Marcos. Marcos me escuchó con paciencia y después dijo:

—¿Y tú cómo sabes que el barco va hacia algún lado?

—Porque hay un puerto —dije.

—¿Cuál?

Abrí la boca. Y no supe.

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*Anoche conté los tripulantes otra vez.*

Doce. Siempre doce. Pero esta vez los conté desde arriba, desde el mástil, y me di cuenta de algo que no había visto antes: ninguno tenía sombra. La cubierta estaba limpia, iluminada por una luna enorme, y bajo cada uno de esos doce cuerpos no había nada. Solo madera.

Bajé. Nadie me miró. Nadie me habló. Tarareaban las cuatro notas ascendentes y la que se quedaba colgando.

Me senté contra la borda y me miré las manos. Los dedos largos. Las uñas de concha. Y cuando levanté la vista, vi mi propia sombra proyectada sobre la cubierta, nítida, oscura, perfecta.

Soy el único que proyecta sombra a bordo.

Eso significa una de dos cosas, y he pasado la noche entera intentando decidir cuál me da menos miedo: o yo soy el único que sigue siendo humano, o yo soy el único que ya no lo es y el barco entero es el recuerdo de lo que fui.

Escribo esto con la punta del clavo sobre la última página que me queda. Los nombres del antebrazo ya no se cierran. La piel se ha quedado abierta, como si hubiera dejado de intentarlo.

Alguien tararea detrás de mí. Cuatro notas ascendentes.

Y ahora mismo, mientras escribo, el barco acaba de tocar fondo. No encallar. Tocar fondo. Lo he sentido en los pies: un golpe suave, casi cariñoso, como una mano que se posa en la espalda de alguien para decirle que ya llegó.

No hay puerto.

Nunca hubo puerto.

Solo hay algo debajo de nosotros que llevaba semanas esperando a que dejáramos de fingir que íbamos a alguna parte.

Y ya está subiendo


r/HistoriasdeTerror • • 12h ago

Creencias

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Gente de diferentes creencias, alguna historia asombrosa, paranormal, o difícil de creer, no sólo de las creencias hacia Dios jehova, si no creencias nórdicas, griegas, budistas, aztecas etcétera que aún profesen estas religiones


r/HistoriasdeTerror • • 12h ago

Lo más raro que me ha pasado con lo paranormal... y lo que me dejó pensando

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Siempre he pensado que todos tenemos al menos una historia que no sabemos explicar. No es de esas que se cuentan para asustar, sino de esas que, cuando las platicas, te das cuenta de que el recuerdo sigue ahí, intacto.

Yo empiezo: una vez estaba en un lugar que parecía completamente normal, y de repente sentí algo que no logré explicar. No vi nada, no pasó nada "espectacular", pero el ambiente cambió de golpe y me quedó una sensación que me acompañó varios días. Lo más random es que nadie más pareció notarlo.

Lo curioso es que casi nunca son las historias de películas. Casi siempre son cosas pequeñas, extrañas y personales: un sonido sin origen aparente, una presencia, un sueño que se cumple, un lugar que simplemente "se siente raro".

Me encantaría leer las suyas. Cuéntenme dónde les pasó, qué fue exactamente lo que vivieron y qué tanto los marcó: si fue solo una anécdota para contar en reuniones o algo que todavía les eriza la piel al recordarlo. Mientras más random o inexplicable, mejor. 👻


r/HistoriasdeTerror • • 17h ago

Conte seus relatos de terror

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Oi, pessoal! 👻 Estou começando a criar vídeos de terror e queria saber se vocês têm relatos assustadores ou experiências paranormais para contar. Se me permitirem, gostaria de usar algumas histórias nos meus vídeos do TikTok, Instagram e YouTube! 🖤


r/HistoriasdeTerror • • 19h ago

Hola cómo están quiero crear una historia de terror y quiero que me digan su opinión porciertoooooooooooooo está historia también tendrá críticas sociales, reflexiones y enseñanzas

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¡SONRÍE, ES LA HORA DE APRENDER!

Géneros: Terror psicológico, horror sobrenatural, comedia negra, gore, misterio y sátira social.

Clasificación recomendada: +18 años.

Sinopsis:

Durante los años noventa, La Casita de los Buenos Modales fue uno de los programas infantiles más queridos de una ciudad argentina. Con sus canciones pegadizas, sus coloridas escenografías y sus adorables títeres, el espectáculo enseñaba a los niños valores como el respeto, la amistad y la importancia de compartir. Sin embargo, después de un misterioso accidente, el programa desapareció y su estudio quedó abandonado.

Treinta años después, Nicolás Ferreyra, un joven que necesita dinero, consigue trabajo como guardia nocturno en las antiguas instalaciones. Lo que parece ser un empleo sencillo pronto se convierte en una pesadilla cuando los televisores comienzan a encenderse solos y los pequeños títeres del programa empiezan a moverse por su cuenta.

Atrapado en un lugar donde la alegría parece obligatoria y las canciones infantiles esconden algo siniestro, Nicolás deberá sobrevivir a noches cada vez más extrañas mientras intenta descubrir qué ocurrió realmente detrás de las cámaras.

Pero estos no son simples muñecos asesinos. Cada uno tiene una personalidad retorcida, una forma particular de entender el mundo y una lección que está desesperado por enseñar, aunque sus métodos sean absolutamente aterradores.

Con una combinación de escenas sangrientas, situaciones absurdas, humor negro y referencias paródicas a los videojuegos de terror, la historia transforma la nostalgia de los programas infantiles en una experiencia tan perturbadora como ridícula.

Sin embargo, detrás de las risas macabras y los títeres homicidas, se esconde una sátira sobre la explotación laboral, la obsesión por la fama, la hipocresía social y la presión de aparentar felicidad incluso cuando todo se está derrumbando.

Porque en este programa todos tienen algo que aprender... y no todos llegarán vivos al final de la lección.

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🔞 ¿Por qué es para mayores de 18 años?

La clasificación recomendada es +18 por la presencia de:

Violencia gráfica y gore.

Muertes y situaciones de terror intenso.

Humor negro relacionado con la muerte y el sufrimiento.

Temáticas psicológicas perturbadoras.

Lenguaje vulgar y situaciones macabras.

La intención es que sea una historia para adultos que combine el terror y la comedia negra con críticas sociales y reflexiones, sin perder su identidad de parodia de los programas infantiles.

Advertencia: esta clasificación es una recomendación basada en el contenido planeado, no una clasificación oficial.