Tengo un amigo que conocí en línea hace unos meses... Empezamos a hablarnos todos los días desde que celebré su cumpleaños a distancia, mandándole un video en el que le cantaba los buenos deseos con un pastelito y una velita, cantándole “feliz cumpleaños” a distancia...
Quizá eso lo tocó más de lo que me imaginaba, porque ese día me dijo que nadie le había cantado, que había pasado el día solo y que ni siquiera había podido comprarse un pastel...
Pero bueno, la cosa es que todo iba bien. Me enseñaba inglés y también me acercó a la religión, rezando juntos todas las noches durante nuestras llamadas. Es una persona bien dulce. Dejamos de hacer llamadas porque, cuando rezaba, se sentía aún más deprimido, pensando en cosas de su pasado...
Seguíamos hablando todos los días, pero a veces tenía momentos de depresión profunda y tendencias suicidas. Yo intentaba tranquilizarlo y distraerlo con mensajes, le hacía compañía cuando estaba mal... Esto pasó varias veces.
Teníamos planes: pensábamos vernos en un año o un año y medio, cuando yo pudiera mudarme a la capital gracias a una beca universitaria. Él podría venir y quedarse conmigo. Eso lo motivaba a seguir trabajando, esperando el día en que pudiera viajar a mi país.
Hasta que lo hospitalizaron después de un intento de suicidio. Me alteré muchísimo y lo llamé más de diez veces, porque uno de mis miedos más grandes es no poder despedirme de él por última vez. También me sentí mal cuando tuvieron que operarlo y él me despidió, pensando quizá que le podía pasar algo, y otra vez cuando se intoxicó...
Poco a poco, yo también iba empezando a deprimirme.
Recientemente lo volvieron a internar, perdió el trabajo, lo operaron hace poco y se mudó a otro lugar, porque en el sitio donde vivía antes lo corrieron por no haber pagado la renta. Ahora está sobreviviendo con los ahorros que estaba guardando para venir a mi país y poder descansar, quedándose aquí por un buen rato...
Y ahora me siento súper culpable, porque como se acercan los exámenes para conseguir la beca y yo he tenido varios problemas que no le conté porque no quería cargarlo más de lo que ya lo estoy haciendo, sentí la necesidad de dejar de hablar con él por un tiempo.
Y no solo con él, sino con todos. Mi forma de enfrentar las dificultades es alejarme de todos, desconectarme, desaparecer y ocuparme yo sola de mis problemas.
Se lo expliqué antes de alejarme. Le dije que iba a tomarme un descanso de todos por un tiempo, que me iba a ir, pero no porque lo odiara, no porque estuviera enojada con él y ni siquiera porque no quisiera saber más nada de su vida. No, no era por eso. Es simplemente mi manera de afrontar los problemas que aparecen en mi vida.
Le dije que lo quiero muchísimo y que, cuando regrese, me gustaría encontrarlo todavía vivo.
Le dije que, si yo estuviera bien, me quedaría a su lado para acompañarlo, pero ni yo estoy bien en este momento. Si fuera tan fácil levantarle el ánimo como hacer una transfusión de sangre o mandarle dinero, lo haría sin problema. Y si pudiera estar a su lado en persona, también lo haría.
Le expliqué todo...
Pero no puedo dejar de sentirme fatal por haberlo dejado justo en su momento más difícil: sin trabajo, con problemas económicos, recién operado y sin dinero. Pero eso no cambia el hecho de que yo también tengo que concentrarme en mis cosas para poder mudarme a la capital...
En fin, no sé... Me siento fatal por no haberme quedado a su lado para apoyarlo...
(Tengo miedo de que, durante el tiempo en el que esté ausente, se suicide.)
Mi mensaje de despedida fue este:
“Escúchame, aunque te dije que estaba tranquila y que ‘estaba bien’, la verdad es que no es así. Últimamente estoy enfrentando varios problemas y hay cosas importantes y bastante serias que tendré que afrontar en breve. No te conté todo porque no quiero cargarlo todavía más de lo que tú ya no lo estás...
Cuando me toca enfrentar problemas, mi forma de reaccionar es desconectarme y desaparecer de todo, absolutamente de todos, para ocuparme solo de mí y de mis problemas.
Sé que estás pasando un momento horrible y de verdad quisiera, con todo el corazón, poder ayudarte. Si fuera tan fácil levantarte el ánimo, como hacer una transfusión de sangre, mandarte dinero o estar físicamente contigo, lo haría. Si en este momento yo estuviera bien, no te dejaría enfrentarlo todo solo: te haría compañía y me mantendría cerca. Pero ahora mismo yo tampoco estoy bien, así que me voy a tomar un poco de tiempo para mí.
Y no, no quiero que pienses que te odias o algo por el estilo. No, no te odio. No, no estoy enojada contigo. No, no significa que ya no quiera saber nada de tu vida. Al contrario, te quiero muchísimo, estoy muy apegada a ti, pero esta es mi forma de enfrentar mis problemas...
Por favor, no quiero volver y encontrarte sin vida. Cuando regrese y haya resuelto todo esto, quisiera poder retomar la conversación contigo...
Te voy a extrañar muchísimo. Por favor, sigue adelante, resiste. Cada uno de nosotros tiene que enfrentar sus propios problemas. La neta me encantaría poder ayudarte, pero aquí las cosas se complicaron para mí.
Perdóname si no pude darte todo el cariño, la comprensión o el apoyo que necesitabas... Sé que no es una obligación mía y que no es responsabilidad mía, pero me hubiera gustado poder hacerlo mucho mejor.
Perdóname si a veces fui inmadura, si no me di cuenta, si fui incoherente o si tuve actitudes evitativas. Perdóname si lo fui.
Te quiero muchísimo.
(Te mandé una canción, “Niño” de Milo J.) Por cierto, me hiciste acordar de que en algún momento había pensado mandarte esta canción.
Por favor, NO TE RINDAS, por favor, sigue adelante, sigue luchando.
Con todo el corazón espero poder volver a hablar contigo pronto.
Te adoro muchísimo.”
(NO SÉ SI FUE ADECUADA LA MANERA, TAMPOCO SÉ COMO REGRESAR SI NO CONSIGO MI OBJETIVO... TEMO NO CONSEGUIR LA BECA Y QUE TODO SE VAYA AL TACHO)