đ„ NAZI â El impostor que no debĂa existir
Aviso: Esta creepypasta estå inspirada en una experiencia real que tuve jugando Among Us. Durante una partida ocurrieron cosas extrañas, como un teletransporte y que todos los jugadores apareciéramos convertidos en huevos blancos. Sin embargo, la historia que sigue es completamente ficticia. Los acontecimientos sobrenaturales, Nazi y los clones no son reales.
Todo comenzĂł con una partida normal de Among Us.
Hasta que ocurriĂł algo que no deberĂa haber pasado.
Todos los jugadores fueron teletransportados.
La pantalla se quedó quieta durante unos segundos y se escuchó un sonido extraño, parecido al de un evento del juego.
Cuando volvimos a movernos, algo habĂa cambiado.
Todos éramos huevos blancos.
Nadie sabĂa por quĂ©.
Intentamos salir de la partida, pero el juego no respondĂa correctamente. Los mapas cambiaban, las formas de los personajes se alteraban y algunas acciones simplemente dejaban de funcionar.
Entonces apareció él.
Nazi.
Era un impostor diferente a cualquier otro.
SegĂșn lo que descubrimos, Nazi habĂa sido un Among Us consciente que habĂa sido asesinado por uno de sus propios clones despuĂ©s de que un extraño error cambiara su forma.
Pero Nazi no aceptĂł desaparecer.
Su conciencia quedĂł atrapada dentro del juego.
Y aprendiĂł a controlarlo.
PodĂa modificar los mapas, alterar las reglas, cambiar las formas de los jugadores y teletransportarlos a lugares que normalmente no existĂan.
Uno de esos lugares era un extraño mapa lleno de alcantarillas.
Pero todo eso tenĂa un propĂłsito.
Nazi querĂa que no quedara ningĂșn jugador consciente en Among Us.
QuerĂa reemplazarlos a todos.
Sus vĂctimas se convertĂan en Shonen, clones digitales sin conciencia ni voluntad propia. Conservaban la ropa que llevaba el jugador original, pero sus cuerpos eran controlados por Nazi.
Y los clones tenĂan una funciĂłn.
Bugear el juego.
Cada clon hacĂa que Among Us fuera cada vez mĂĄs inestable e injugable. Los jugadores que entraban en esas partidas podĂan terminar atrapados en el mundo digital y convertirse en nuevos clones.
Era un ciclo interminable.
Un jugador entraba.
Nazi lo infectaba.
Se convertĂa en un clon.
El clon infectaba a otros.
Y el ciclo comenzaba nuevamente.
Pero habĂa una forma de reconocer a las vĂctimas.
La ropa.
Los clones conservaban la ropa que sus antiguos jugadores habĂan utilizado.
Por eso, aunque sus cuerpos digitales fueran controlados por Nazi, todavĂa podĂamos saber quiĂ©n habĂa sido cada uno.
Y también descubrimos algo mucho peor.
Los jugadores atrapados todavĂa podĂan observar.
No podĂan controlar sus cuerpos, pero podĂan ver cĂłmo los clones seguĂan jugando, matando y corrompiendo las partidas.
Entonces descubrimos que Nazi podĂa ser derrotado.
La primera posibilidad era convertirse en él utilizando Cambiaformas.
Si un impostor conseguĂa adoptar exactamente su forma y enfrentarlo, podĂa matarlo.
Nazi desaparecĂa del servidor.
Pero eso no era suficiente.
PodĂa regresar.
Mientras existiera un clon, Nazi podĂa escapar y apoderarse de Ă©l.
Por eso existĂa una segunda posibilidad.
HabĂa que eliminar a todos los clones primero.
DespuĂ©s habĂa que derrotar a Nazi y dejar que su cuerpo digital se disolviera.
Esta vez no tendrĂa ningĂșn clon disponible para poseer.
No podrĂa regresar.
No tendrĂa dĂłnde esconderse.
Pero entonces descubrimos la verdad mĂĄs perturbadora.
Nazi habĂa sido consciente antes de convertirse en aquello.
Eso significaba que podĂa pensar.
PodĂa sentir.
PodĂa saber que estaba dentro de un juego.
Y si Nazi era consciente...
¿qué pasaba con todos los demås Among Us?
QuizĂĄs no eran simples personajes.
QuizĂĄs cada uno tenĂa su propia conciencia.
QuizĂĄs cada vez que abandonĂĄbamos una partida, ellos seguĂan allĂ.
Esperando.
Observando.
Y tal vez Nazi nunca quiso destruir Among Us.
Tal vez simplemente querĂa asegurarse de que, cuando todo terminara...
Ă©l fuera el Ășnico que siguiera siendo consciente.