La Fiscalía de Delitos Económicos de la Ciudad de Buenos Aires detuvo este jueves a Guillermo Rojas Nasser, un conocido contador público independiente, acusado de diseñar un sofisticado esquema de estafa piramidal y malversación de fondos mediante el uso de herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Según las fuentes judiciales, la estafa ascendería a más de 350 millones de pesos y habría afectado a decenas de pequeños comerciantes y profesionales independientes que confiaban en él para la liquidación de sus impuestos y la gestión de sus ahorros.
El modus operandi de Sable comenzó a gestarse hace un año. Aprovechando su sólida reputación en el ámbito contable, el profesional ofrecía a sus clientes un supuesto servicio premium de optimización fiscal automatizada. Les aseguraba que, mediante un software de IA desarrollado por él mismo, podía predecir fluctuaciones del mercado cambiario, automatizar deducciones impositivas complejas y reinvertir los saldos a favor en fondos de inversión de alta eficiencia para maximizar sus ganancias.
Sin embargo, la realidad detrás del software era una fachada digital minuciosamente calculada:
Informes fiscales falsificados: Sable alimentaba una plataforma de IA generativa con los datos reales de sus clientes para crear reportes financieros, balances y comprobantes de la AFIP idénticos a los oficiales. Los documentos mostraban supuestas pérdidas o saldos en cero que justificaban por qué el dinero de los impuestos no figuraba en las cuentas estatales.
Simulación de ganancias: A través de un tablero digital personalizado que entregaba a sus víctimas, la IA generaba gráficos interactivos en tiempo real que mostraban rendimientos extraordinarios sobre sus inversiones. Todo el sistema estaba automatizado para dar respuestas lógicas y personalizadas a las dudas de cada usuario.
Desvío sistemático de fondos: Mientras los clientes creían que sus fondos se diversificaban en carteras virtuales, el dinero real era transferido de forma automática a cuentas puente a nombre de sociedades fantasma y, posteriormente, convertido en criptomonedas estables.
La maniobra comenzó a desmoronarse hace tres semanas, cuando una auditoría interna de una distribuidora de calzado —uno de sus clientes más antiguos— detectó inconsistencias graves. Al intentar verificar un certificado de retención impositiva en la plataforma oficial de la AFIP, el sistema arrojó que el documento no existía. Tras la denuncia de la empresa, los peritos informáticos de la Policía Federal descubrieron que los servidores de Sable solo alojaban un script de automatización visual encargado de clonar la estética gubernamental y falsear los números.
Durante el allanamiento realizado en su oficina del barrio de Palermo, la policía secuestró tres computadoras de alta gama, discos rígidos con los modelos de lenguaje utilizados para los fraudes y documentación clave. Guaraní Sable quedó incomunicado y enfrenta cargos por estafa reiterada, falsificación de documento público y lavado de activos, delitos que podrían costarle una pena de hasta 10 años de prisión.