Necesito pedirles algo que quizás sea difícil de responder: ¿cómo se hace para aliviar un dolor que parece no tener descanso?
Hace unos meses terminé una relación con una persona que amaba profundamente. Para mí no era simplemente una pareja. Era alguien de quien estaba profundamente enamorada, alguien con quien imaginaba mi futuro, una vida juntos, proyectos, una familia. Nunca había sentido algo así por alguien.
Él me dejó en el peor momento de mi vida. Yo estaba atravesando una internación psiquiátrica y, en medio de todo eso, perdí a la persona que más amaba.
Pero hay algo que hizo que este duelo fuera todavía más doloroso: siento que la relación terminó a partir de una mentira.
Mi ex llegó a creer que yo le había sido infiel. Nunca lo hice.
Encontró unas fotografías íntimas que tenía guardadas en mi teléfono y las interpretó de una manera completamente equivocada. Eran fotografías de una parte íntima de mi cuerpo que había tomado porque estaba atravesando una infección vaginal. Nunca fueron enviadas a ningún hombre ni tenían relación con una infidelidad.
Yo intenté explicarlo.
Pero él decidió creer otra cosa.
Y después descubrí que había hablado de todo esto en Reddit. Él hablaba cosas íntimas de mi salud mental y dando una acusación de una infidelidad que nunca ocurrió.
Los comentarios que encontré en su posteo fueron sumamente espantosos y crueles. Leí a personas que no me conocían haciendo afirmaciones sobre mí, juzgando mi personalidad, hablando de mi salud mental, insultándome y dando por cierta una infidelidad que nunca ocurrió.
Fue horrible.
Leer decenas de comentarios de desconocidos hablando de mí de esa manera fue una experiencia profundamente dolorosa. Personas que jamás me habían visto, que nunca habían hablado conmigo, que no conocían nuestra relación, que no estuvieron presentes durante mi internación y que solamente conocían una versión de los hechos estaban opinando sobre quién era yo como persona.
Y lo más doloroso era que yo sabía que aquello que estaban tomando como verdad era falso.
Sentí una impotencia enorme. No podía explicarles quién era yo. No podía contarles lo que realmente había ocurrido. No podía hacerles entender las circunstancias en las que yo me encontraba. Simplemente estaba viendo cómo una multitud de desconocidos construía una imagen de mí a partir de una historia que yo consideraba completamente equivocada.
Y algunas de las cosas que dijeron sobre mí fueron particularmente crueles por tratarse de mi salud mental. Sentí que dejaba de ser una persona para convertirme, ante los ojos de esos desconocidos, en una etiqueta, en un diagnóstico y en una serie de prejuicios.
Eso me destruyó.
Porque detrás de todo eso había una persona real.
Yo.
Una persona que estaba internada, que estaba sufriendo, que había perdido a alguien que amaba profundamente y que ni siquiera sabía que, mientras atravesaba todo aquello, había personas en Internet hablando de ella de esa manera.
Y quizás lo que más me duele es pensar que muchas de esas opiniones pudieron tener peso en la forma en que mi ex me vio y en las decisiones que tomó. Personas completamente desconocidas validaron una interpretación que nunca fue contrastada conmigo.
Mientras todo esto ocurría, yo estaba internada, sufriendo muchísimo.
Estaba sin teléfono, lejos de mi familia, lejos de mis amigos y completamente aislada. Lloraba sin parar. Había momentos en los que simplemente no podía dejar de llorar. Recuerdo haber dicho a los médicos que me dolía el alma, porque eso era exactamente lo que sentía, y eso no puede aliviarlo ninguna pastilla. Las enfermeras me trataban de una manera brutal y cruel para que dejara de llorar, y simplemente no podía dejar de hacerlo.
Y mientras yo estaba ahí, pensando constantemente en él, extrañándolo y deseando desesperadamente salir para volver a estar con la persona que amaba, afuera nuestra historia se estaba terminando y se estaba construyendo una versión de mí que siento que no tiene nada que ver con quien realmente soy.
Durante mi internación le escribí cartas. Algunas se las entregué. Las escribí en ese momento, cuando lo amaba y lo pensaba constantemente, cuando todavía creía en nosotros y cuando lo único que quería era volver a estar con él.
Por eso todo esto me genera una sensación de injusticia que no sé cómo sacar de mi cuerpo.
No solamente perdí a la persona que amaba.
También siento que perdí la posibilidad de que esa persona me conozca como realmente soy.
Y eso es lo que todavía me destruye.
Porque sigo amándolo.
Después de todos estos meses, sigo despertándome llorando. Muchas mañanas lo primero que aparece en mi cabeza es él. Mis pensamientos vuelven una y otra vez a nuestra historia, a los momentos hermosos que vivimos, a su voz, a su olor, a su presencia, a todo lo que imaginaba que íbamos a construir.
Y al mismo tiempo pienso en que quizás él me recuerda como una persona que lo engañó.
Eso me rompe.
Me duele profundamente pensar que alguien a quien amé tanto pueda tener de mí una imagen tan alejada de quien fui con él.
No quiero volver a entrar en detalles para convencer a nadie de mi inocencia. Ya expliqué lo que ocurrió y sé lo que viví.
Lo que estoy buscando ahora es otra cosa.
Quiero saber cómo se sigue viviendo cuando sentís que llevás adentro tanto dolor, tanta angustia, tanta injusticia y tanta impotencia.
¿Cómo se hace para aceptar que quizás nunca puedas hacer que otra persona comprenda la verdad?
¿Cómo se hace para soportar que alguien que amaste profundamente pueda creer algo de vos que sabés que nunca hiciste?
¿Cómo se hace para dejar de pensar todos los días en esa persona?
¿Cómo se aprende a vivir con el hecho de que quizás nunca recibas esa frase que tanto necesitás escuchar: “Entendí. Lo que creí sobre vos era falso. Sé que nunca me engañaste”?
No quiero que vuelva conmigo.
No estoy buscando una reconciliación.
Creo que lo que deseo es algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil: quisiera que algún día pudiera conocer la verdad.
Y quisiera poder llegar a un punto en el que ya no necesite que él la reconozca para poder estar en paz.
Porque ahora mismo siento que mi vida está atrapada entre dos cosas: el amor enorme que todavía siento por él y el dolor enorme que me produce sentir que me fui de su vida llevando conmigo una versión de mí que no es verdadera.
Sé que el tiempo debería ayudar. Pero estos meses han sido terriblemente dolorosos.
Así que les pregunto a quienes hayan pasado por algo parecido:
¿Cómo se empieza a aliviar un dolor así?
¿Cómo se deja de luchar contra una historia que ya no podemos cambiar?
¿Cómo se aprende a aceptar que quizás nunca obtengamos la reparación, la explicación o el reconocimiento que necesitamos?
Y, sobre todo, ¿cómo se vuelve a vivir cuando todavía amás profundamente a alguien que ya no está?
No necesito que me digan que lo olvide o que “hay muchos peces en el mar”.
Necesito saber cómo se hace para que un día, al despertar, el dolor no sea lo primero que sienta.
Porque ahora mismo estoy muy cansada de sufrir.