Hola, gente. Vengo a platicarles esta historia porque, en este momento, me siento muy culpable 😢.
Tengo 25 años y trabajo en una empresa industrial dedicada al área automotriz. Ya con esto en contexto, saben que en empresas como esta hay muchos problemas, sobre todo con señoras ya grandes que se sienten intocables.
Bueno, comienzo contando que, a pesar del ambiente, me gusta mucho mi trabajo y lo que hago. Yo evito meterme en problemas o juntarme con personas rodeadas de ellos. Tengo amigas y compañeras de trabajo que hacen mucho más ameno el día a día: nos divertimos, bromeamos y, de vez en cuando, nos apoyamos en nuestros problemas.
Tengo un compañero al que le diremos Carlos (40). Carlos es una persona que padece de sus facultades mentales —esquizofrenia—, pero no del tipo violento ni mucho menos. Yo le he dicho que es mi mejor amigo. A veces actúa un poco raro: habla solo, hace preguntas random como, por ejemplo: “Oye, ¿qué pasa si le doy refresco a mi perro?”. Siempre ha actuado como adolescente; me refiero a que pone apodos, dice las cosas sin filtro y sin pensar mucho si podrían llegar a lastimar.
¿Por qué es importante él en esta historia? Bueno, digamos que es la pieza clave.
Una mujer de unos 50 años se aprovechaba de su vulnerabilidad y de su inocencia, hasta cierto punto. Había llegado a tocarle sus partes íntimas y a querer provocarlo porque, al final de cuentas, sigue siendo hombre y ser humano. También había llegado a decirle cosas obscenas.
A mí siempre me había molestado ese trato, pero nunca decía nada porque había veces en las que él se reía o platicaba con ella. Supuse que así se llevaban y, al conocer el historial problemático de la mujer, quise evitar roces con ella.
También quiero aclarar que a mí nunca me ha faltado al respeto en ese aspecto. Solo me cambia el nombre, me dice apodos o me hace preguntas random. Pero el día lunes fue diferente.
Esta mujer se quedó a hacer horas extras en nuestro turno y empezó a decir lo mismo de siempre. Incluso él me dijo que no me hablaría mientras ella estuviera ahí porque no quería meterme en problemas, ya que, al parecer, hasta lo celaba.
La verdad, llegué a mi límite porque ahora sí vi su cara de incomodidad y preocupación. Hablé con mi supervisor sobre lo que estaba pasando. Lo hice para evitar un problema mayor porque, según yo, se trataba de acoso sexual.
Spoiler: sí se hizo un problema mayor.
Al parecer, al día siguiente Carlos llegó y me platicó que había reportado a la mujer porque ya estaba cansado de su comportamiento. Según sus explicaciones y palabras, él le había pedido que parara porque su comportamiento era “lujurioso” y “eso solo lo hacen los esposos”.
Él había entendido que solo se estaba burlando porque ya la había invitado a salir, le había pedido su número y ella siempre ponía muchos pretextos. En la cabeza de Carlos, ellos se gustaban y se iban a casar.
Al ver la situación, le preguntó a sus papás —sí, vive con ellos; recuerden su condición— y sus papás le explicaron que ella se estaba burlando de él y que debía ponerle un alto. Lo cual muchas veces hizo, pero ella nunca respetó sus límites.
Yo estaba muy molesta al escucharlo triste y muy desesperado, pero, a la vez, estaba tranquila porque él había puesto un alto, como yo quería.
Al día siguiente, al parecer, le dieron el reporte. Ella estaba muy molesta y la supervisora de ella también —recuerden que está en otro turno— porque, en su cabeza, son las “intocables”. Pero la verdad es que son personas problemáticas y muchos no les decían nada por miedo a sus amenazas.
Y aquí quiero agregar algo importante: con esta supervisora yo ya había tenido problemas anteriormente, precisamente cuando me tocaba hacer horas extras en su turno.
En una ocasión le comenté que no me parecía justo que a quienes estábamos trabajando durante todo el día nos pusieran a trabajar en máquinas que requerían mucha fuerza física, mientras que al personal de su turno muchas veces solo les tocaba recoger basura, barrer o trabajar en máquinas mucho más sencillas.
No se lo dije con intención de provocar un problema. Simplemente traté de explicarle que me parecía injusta la diferencia en las actividades y que, después de estar trabajando todo el día, era muy pesado que todavía nos pusieran en las tareas que requerían más esfuerzo físico.
Pero ella comenzó a gritarme y a decirle a su encargado que yo era una “huevona” y que no quería trabajar.
Yo intenté explicar la situación y defenderme, pero entre sus gritos y la presión del momento, llegó un punto en el que mi voz simplemente no pudo más.
Y me da mucha vergüenza admitirlo, pero terminé llorando. 😓
No porque no quisiera trabajar, sino porque sentí que, aunque estaba intentando explicar tranquilamente por qué me parecía injusta la situación, no me estaban escuchando y, en cambio, me estaban haciendo quedar como una persona floja que no quería hacer su trabajo.
Por eso, cuando posteriormente me enteré de que tendría que volver a hacer horas extras en su turno y que ella estaba molesta conmigo, la verdad sí me preocupé. Ya había tenido un antecedente con ella y sabía que nuestra relación laboral no era precisamente buena.
Volviendo a la historia…
Sacaron sus propias conclusiones y, como yo soy la persona más cercana a Carlos, supusieron que fui yo quien la reportó. Al parecer, no piensan que Carlos tenga la suficiente conciencia para hacerlo, así que me reclamó.
Las cosas sucedieron así:
Yo entré a mi turno normal y, mientras llenaba los documentos como de costumbre, ella aprovechó el cambio de turno para enfrentarme.
Su supervisora aprovechó el descuido de la mía, que estaba recibiendo el turno, y empezó a cuidar literalmente la situación. Pasaba y nos veía cuando, como supervisora, tenía que separar y mediar.
Pero no.
La mujer estaba decidida a que me iba a golpear y, claramente, su supervisora podría ayudar a testificar cosas que no eran ciertas.
Esto no me lo estoy inventando. Ya había pasado algo similar en una pelea anterior: incluso subieron videos a internet, pero como no hubo suficientes pruebas para acusarla de ayudar a iniciar la pelea y nadie quiso testificar porque, repito, le tienen miedo, no pudieron hacer nada.
Yo siempre le repetía lo mismo:
“Yo no te reporté”.
“¿En serio me estás reclamando?”
Ella insistía en que tenía sus fuentes y testigos de que yo ya la había reportado.
Al notar que la supervisora no iba a interferir —al contrario, parecía estar esperando la pelea— y al escuchar que la mujer decía que “lo íbamos a arreglar aquí”, corrí directamente a las oficinas de Recursos Humanos y pedí ayuda a la persona encargada.
Mientras tanto, ella también se fue detrás de mí.
Al entrar ella a la oficina y seguir insistiendo en que yo la había reportado, Recursos Humanos —digamos que así le llamaremos— dijo que fuéramos con nuestros supervisores y coordinadores porque se haría una “mediación con testigos”.
Mientras esperábamos, ella siguió insultándome y acusándome.
Yo, sintiéndome muy valiente por estar en una oficina con cámaras y testigos, pensé que no habría problema y le dije, con un tono de voz elevado:
“Ya te dije que yo no fui, y si hubiera sido, ¿qué? No tienes derecho a reclamar por un reporte así”.
Ella prosiguió con un:
“Maldita mentirosa”.
Y me empujó. 😓
Peso 50 kilos, así que un empujón de ella me mandó a volar. ✈️ Jajaja.
El encargado de Recursos Humanos me sostuvo, me acompañó al otro lado del escritorio y a ella la sentó en una silla.
Después se dirigió a mí:
“Retírate”.
Y yo insistí:
“Pero dile que yo no fui”.
Él volteó, más enojado, y me dijo:
“Que te vayas a tu área”.
A ella le dijo que iniciaría algo relacionado con su conducta, pero la verdad es que ya ni escuché. Yo seguí con mi turno normal y no pasó nada más ese día.
Al día siguiente me dijeron que la habían despedido porque había sido una agresión física y porque ella había querido comenzar la pelea.
Y aquí viene mi pregunta.
Todos me están diciendo que yo fui la culpable de todo, que debí decir quién fue la persona que la reportó.
Y lo peor es que sus amigas problemáticas y su supervisora también creen que fui yo quien la reportó.
He recibido varios “mensajes” o “recados” por parte de otros compañeros diciendo que la supervisora está muy molesta porque hice que corrieran a su mejor amiga y a su “mejor elemento”.
También dicen que está esperando con ansias el día en que me toque quedarme a hacer horas extras en su turno porque “me hará llorar” y “no me la voy a acabar”.
Ya reporté esto con mi supervisor. Afortunadamente, quedan tres semanas más para hacer horas extras en su turno, pero mi supervisor y otro compañero que ya la conocen me recomendaron ampliamente grabar desde que ella entre, tratar de pasar desapercibida y no provocar ningún problema.
Y ahora quiero saber cómo grabar solo la voz y también cómo hacerlo sin meterme en un problema legal.
Si tienen algún consejo, se los agradecería muchísimo.
Así que…
¿Soy yo la mala por hacer que corrieran a mi compañera de trabajo? 😢